Medir lo intangible para conocer lo tangible

por mb45 Correo electrónico

Desde los tiempos más lejanos el medir ha sido una solución para que la sociedad y las personas resuelvan conflictos. Los sistemas de medición mas antiguos son los empleados por los egipcios para delimitar los tamaños, ubicaciones y propiedades de parcelas y tierras, después de cada inundación del Nilo que “borraba” en cada estación, los referentes utilizados para el cálculo.

Acercándonos en el tiempo, en las empresas, los primeros sistemas de medición fueron los económicos, la estrella hasta no hace mucho tiempo es y sigue siendo la contabilidad. La necesidad de conocer el valor de los recursos y propiedades de los pequeños comerciantes y artesanos fue el origen de la contabilidad por partida doble, desarrollada en el Renacimiento tenía y tiene como finalidad el medir y valorar los bienes “tangibles”, lo que los expertos llaman “masas patrimoniales”. Este sistema con sus mediciones sigue siendo válido y útil en el siglo XXI, pero insuficiente en nuestra economía actual.

Continuación:

Hoy las organizaciones necesitan conocer otros elementos y otras mediciones que les proporcionan también valor, pero son “intangibles”, como es la satisfacción de sus clientes, la importancia de la imagen y reputación, la capacidad tecnológica, el conocimiento que dispone la empresa y/o organización. Un factor común a todos estos intangibles es que gestionados eficaz y eficientemente generan elementos tangibles, producindo un valor añadido en sus más diferentes expresiones.

Lo que diferencia a una organización sobre otra son sus “intangibles”, es donde se encuentran las principales ventajas competitivas, las que proporcionan un valor añadido sostenible. La tecnología, hoy en día se puede adquirir, sin embargo la capacidad, el conocimiento, la red comercial, la imagen y reputación, su red de contactos y conocimiento, forman parte de la cultura de la empresa, de su organización, de la capacidad de liderazgo de sus dirigentes.

Los nuevos modelos de gestión, basados en los conceptos de excelencia, así lo reconocen, ya no se limitan a recomendar mediciones económicas referidas a masas patrimoniales, sino que abarcan otros resultados de percepción y de rendimiento de la organización; buscando la satisfacción de los grupos de interés y de la eficiencia. El modelo EFQM excelencia así lo recoge explícitamente en sus criterios de clientes, personas, sociedad e indicadores de rendimiento, buscando la interrelación entre resultados que aportan valor a la empresa y/o organización.

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